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Consumo de carne de perro y gato en Corea y otras partes del mundo

SEÚL, Corea del Sur – Las caras de perros y gatos en espera de ser comidos, en el mercado de Moran, en la afueras de Seúl, capital de Corea del Sur, es lo más doloroso que pueda imaginar un defensor de la fauna.

El silencio de los animales deshidratados y desesperados es algo imprevisto dentro del shock esperado. La mayoría de los perros pudieran ladrar, pero apenas lo hacen .

Solamente algunos dispersos animales de raza pura y un cachorro que intenta roer el extremo de una cuerda de nylon que se balancea, alimentan la esperanza de que algo pueda salir diferente.

Gatos atontados exhiben heridas sangrantes aparentemente debidas a golpes en la frente.

Los gallos sacan sus cuellos entre las barras de sus jaulas atestadas y en vez de cantar, lanzan sonidos apagados en su afán por respirar.

El mugriento mercado Moran comprende cuatro calles cortas, en las que puede observarse desde incómodas perreras pasadas de moda, cerca de la calle principal, hasta extremos de negligencia mostrados por los perturbados acaparadores de animales.

Entre los gatos, amontonados en pilas de hasta tres o cuatro, vivos entre muertos, una gata extenuada de calor, deshidratada y probablemente enferma, todavía intentaba confortar a sus gatitos en medio del hedor de conejos destripados después de la electrocución por cable o de un porrazo en la cabeza; de pollos pegajosos por su propio excremento en el interior de las jaulas; de pescados destripados en cubos; de caparazones de perros encima de las pequeñas jaulas con perros vivos; y del vapor que viene de las cazuelas con gatos que pudieron haber sido hervidos vivos, Kim Bartlett, la editora de ANIMAL PEOPLE, comenzó a llorar.

Mientras lloraba, captó una efímera mirada de condolencia de una mujer cuya exhibición espantosa había fotografiado. La foto era una de las 72 que Bartlett tomó el 19 de mayo del 2001, durante una visita de dos horas al mercado de Moran en compañía Merritt Clifton, redactor de ANIMAL PEOPLE; Kyenan Kum, fundador de International Aid for Korean Animals (Ayuda Internacional para Animales Coreanos) y Tammy Kirkpatrick, especialista para el cuidado animal de la North Shore Animal League (Liga Animal de la Costa Norte).

La foto era un retrato de la vergüenza. Ocultada parcialmente detrás de un tubo que soportaba un toldo que no podía cubrir nada, ni siquiera dar sombra, la mujer se dejó fotografiar con los ojos cerrados, la cabeza doblada, el pelo caído sobre su cara y los brazos cruzados en forma defensiva, como si esperara una ráfaga.

"La cultura coreana considera a los carniceros de perros todavía más bajos que a las prostitutas", nos explicó Kyenan Kum. "Un padre no quisiera que su hijo o hija se incorporara este negocio".

Pero una vez atrapado en él, por nacimiento o por unión, continuó Kum, una persona puede sentirse incapaz escaparse. "Corea", dijo Kum, "como sociedad patriarcal, dicta que una mujer debe servir a su marido, incluso si éste trabaja en algo que la haga sentir avergonzada".

También se encontrarán rostros descarados, hostiles, desconcertados, curiosos e indiferentes entre los vendedores de Moran.

Mayormente, sin embargo, los transeúntes viraban las caras cuando los mercaderes de perros y gatos miraban hacia ellos en busca de apoyo durante las dos horas de fotografías.

Incluso la gente que llegaba a comprar perros o gatos para la cena eran renuentes a revelar su propósito.. Los sospechosos de ser clientes pasaban lentamente una y otra vez, evitando el contacto visual. Parecía que nadie quería comprar, al menos mientras se sentían observados por nosotros.

Distrito de luz roja

El lugar estaba localizado en un distrito de luz roja [barrio de prostitutas], no de restaurantes. Una densa área comercial y residencial aislada, como cuña entre la ribera del río Pukkan, los patios ferroviarios de Moran y un parque industrial.

El coreano del sur promedio no ve ya más el mercado de Moran y otros lugares donde se vende carne de perro y gato, de la misma manera que el norteamericano medio ve los mataderos y mercados de pollos, cerdos y ganado; sino como ve los barrios donde los desesperados buscan prostitutas, pornografía y drogas ilegales.

El tráfico de carne de perro y gato en Corea del Sur se mira como un vicio. El reconocimiento de los animales como víctimas inocentes que sufren va detrás del conocimiento de que comer perro y gato es ofensivo para casi todo el resto del mundo.

Pero no es porque los coreanos del sur sean hostiles hacia los animales. La mayoría es neutral por tener pocas razones para pensar en los animales, con los cuales interactúan raramente en la vida cotidiana.

Solamente el 6% de los coreanos del sur ahora viven en granjas –porcentaje casi igual al de Estados Unidos– y solamente el 28% vive en las áreas rurales, comparado con el 27% de norteamericanos.

Como la población coreana del sur está altamente concentrada en apartamentos urbanos en edificios altos, donde es impráctico y a menudo prohibido tener animales domésticos, relativamente pocos coreanos del sur ven animales vivos en estos momentos, con excepción de una ojeada efímera a los pájaros.

Los 48 millones de coreanos del sur poseen apenas dos millones de perros como animales domésticos, a razón de un perro por cada doce personas; mientras la proporción en Estados Unidos es la de un perro por cada cuatro personas, o 68 millones de perros. Los coreanos del sur poseen solamente 10,000 gatos domésticos, mientras los norteamericanos poseen un estimado de 73 millones de gatos domésticos.

Sin embargo, el número de poseedores de animales domésticos en Corea del Sur ha comenzado a elevarse, pues un mayor estándar económico y familias más pequeñas que comienzan a formarse más tarde, dejan espacio para los animales, tanto en los apartamentos como en los corazones.. En años recientes, el número de perros y gatos domésticos puede haber sobrepasado el número de los que se han criado para la carnicería.

En honor a la verdad, muchos animales pasan del estado del "animal doméstico" al de "animal de carne". Algunos coreanos del sur adquieren perritos o gatitos y los mantienen hasta que crecen lo suficiente como para ser problemáticos. Entonces los venden o negocian a los distribuidores de carne. También hay robos de animales domésticos para venderlos como carne.

Pero proporcionalmente a la población canina y felina total, el número de animales domésticos comidos es probablemente menor que el número de animales domésticos que en Norteamérica fue dejado en los refugios o vendidos a laboratorios hace menos de una generación, antes de que una nueva ética para los poseedores de animales domésticos norteamericanos emergiera de la estela del movimiento por los derechos de los animales durante los años 80.

Conteo de víctimas

Durante la campaña 1986-1991 para la legislación existente contra la carne de perro y gato, Brian Davies, fundador del International Fund for Animal Welfare (Fundación Internacional para el Bienestar Animal), estimó en 1988 que los coreanos del sur consumieron un millón perros y gatos durante el año, y que el estimado se elevó en 1991 a "más de dos millones de perros y millares de gatos".

A pesar de la legislación de 1991, los coreanos del sur comieron tres millones de perros por año alrededor del 1996, según David Derbyshire, corresponsal del London Daily Mail, que ni siquiera intentó estimar el consumo de gatos.

Uno de los propósitos de la visita de ANIMAL PEOPLE al mercado de Moran fue evaluar los varios estimados y descubrir si el consumo de perros y gatos en Corea del Sur va en aumento o en descenso.

Las 72 fotografías tomadas por Kim Bartlett, más 16 tomadas por Tammy Kirkpatrick, documentaron un total aproximado de 1,000 perros y 100 gatos a la venta, tanto vivos como muertos, en el mercado de Moran, en una concurrida tarde primaveral de sábado.

Cerca de un tercio de ellos fueron vendidos ese día, estimó Kyenan Kum. Eso sería típico de un día del mercado –pero las ventas fluctúan de acuerdo con la estación.

"En días calurosos de verano", nos dijo ella, "todos los perros serán vendidos, más algunos otros. En los días de bok choi, se puede vender tres veces tantos perros como usted vio. Los perros ni siquiera entran en las jaulas. La carnicería continúa durante la noche. En el invierno", sin embargo, "las ventas son muy pocas" y los camiones con cargas de jaulas de perros pueden permanecer en el sitio días o aún semanas..

Se cree que el mercado de Moran vende la mitad del volumen total de perros y gatos para carne en el área de Seúl. Esta ciudad tiene cerca del 20% de la población total de Corea del Sur. Haciendo la matemática de diversas maneras e intentando tomar todas las variables estacionales en la cuenta, ANIMAL PEOPLE estimó, que aunque hay un margen considerable para el error, el número real de perros vendidos para carne está aproximadamente entre 1,1 y 1,3 millones, que significaría una declinación entre la mitad y dos tercios en el consumo de los últimos cinco a diez años.

Una declinación gradual estaría de acuerdo con el envejecimiento de la base de consumidores.. Una declinación abrupta indicaría la pérdida de popularidad entre los consumidores. Aunque todavía defendido, el vicio ya no es aceptado como lo era hace una década. El advenimiento de la droga estimulante sexual Viagra puede también tener que ver, como también bajó el precio al por mayor de la cornamenta de alce, desde $14 por libra en 1996 a tan poco como $2 por libra en mayo del 2001.

Pero el consumo de gato hervido usado como tónico de salud por las ancianas continúa incrementando de acuerdo con Kyenan Kum, pues ha aumentado la proporción de ancianas en Corea del Sur. Los datos del mercado de Moran sugieren que el número de gatos matados por año puede estar cerca de los 100,000.

Enfermedad y regulación

Las condiciones del cuidado animal en el mercado de Moran son tan malas que es más fácil imaginarlo como fuente de epidemia que como farmacia.

"En verano, cuando los perros se venden rápidamente", dice Kyenan Kum respecto a los mercados coreanos del sur de perros y gatos, "la enfermedad generalmente no es un problema.. Es durante el invierno, cuando las ventas son lentas y los perros permanecen durante más tiempo en el mercado. Si un perro parece enfermo", continúa ella, "probablemente el perro será matado en lugar de venderse vivo. Pero casi todos los perros que pasan más de un día o dos en el mercado sucumbirán a una cierta enfermedad", afirmó, "porque los perros no han sido vacunados y también debido al hacinamiento".

A nadie parece importarle si los gatos del mercado de Moran parecen enfermos o no, quizás por la creencia de que hirviendo los gatos se esterilizarán los restos.

Afrontando la industria de la carne de perro y gato mientras tiraba un hueso a los protectores de animales, el legislador coreano del sur y ministro cristiano evangélico Kim Hong Shin, propuso una ley en 1999, junto a 17 co-patrocinadores, para legalizar el comercio de la carne de perro –bajo regulación– y que también permitiría perreras en ciudades de por lo menos 500,000 habitantes.. Él afirmó que la ley traería simultáneamente cultura, salud pública y preocupaciones humanitarias..

Elegido como miembro del Grand National Party (Gran Partido Nacional), el opositor más fuerte de la coalición en el poder, Kim Hong Shin trató sin éxito de que tres de sus co-patrocinadores pasaran la ley en la Asamblea Nacional. Eventualmente la retiró porque el KAPS y el IAKA amenazaron con boicotear los torneos de fútbol del 2002 por la Copa del Mundo, de los cuales Corea sería co-anfitrión..

La mayoría de los observadores creen, sin embargo, que una ley similar será introducida una vez que la Copa del Mundo termine, y que tendría el apoyo del gobierno.

Según los autores de la ley para legalizar la carne de perro, los abusos que ANIMAL PEOPLE documenta en el mercado de Moran, existen porque la venta de la carne de perro para consumo humano no es legal, y por lo tanto no se supervisa oficialmente.

Sin embargo, la venta de aves de corral y conejos para consumo humano es absolutamente legal. En cuanto ANIMAL PEOPLE pudo observar, ese tráfico tampoco se supervisa con eficacia.

A pesar de los evidentes fallos legales existentes, una ley que ponga bajo regulación cosas tales como el precio de la carne de perro, puede ganar específicamente el apoyo de la World Society for Animal Protection, en contra de los puntos de vista de KAPS, IAKA, Animals Asia Foundation, Asian Animal Protection Network e IFAW.

"Es opinión de la WSPA que el primer paso en la batalla para superar esta crueldad es presionar por enmiendas a la legislación", estableció Trevor Wheeler, de la WSPA, en la edición de diciembre de 1998 de la publicación de WSPA, Animals International. "Aunque esto significaría aceptar inicialmente la matanza de perros [y de gatos], al menos los tratarían humanitariamente. Entonces, mediante la educación, podríamos demostrar a los coreanos lo innecesario del consumo de animales de compañía".

La posición de Royal SPCA articulada en ANIMAL PEOPLE por Paul Littlefair, encargado de los programas RSPCA Asia es que "no vamos a decir a la gente qué animales deben comer. Nuestra posición es que existimos para abogar sobre cómo deben ser tratados todos los animales. Si los animales van a ser comidos, nuestra posición es que deben ser criados y matados humanitariamente".

Si los funcionarios de Corea del Sur insisten que los perros y los gatos pueden ser matados humanitariamente, de manera que los restos sirvan para el consumo humano, Littlefair discute, la responsabilidad estaría en que esos funcionarios deben explicar cómo. Las pautas aceptadas internacionalmente para la matanza animal humanitaria, tal como el Informe de 1993 del Panel Veterinario Norteamericano sobre la Eutanasia, no enumera métodos aceptables para matar perros y gatos que puedan ser parte de acuerdos comerciales, y que no contaminen la carne con drogas potencialmente perjudiciales para la salud humana.

La Korean Animal Rescue and Management Association (Asociación Coreana para el Recate y Control Animal), fundada en 1994, también se cree que apoyaría la legalización para la venta de carne de perro como el precio que habría que pagar por tener una regulación a favor del bienestar animal.

Responde Kyenan Kum, "Tanto mi hermana Sunnan como yo, nos oponemos fuertemente a la idea de legalizar el consumo de carne de perro. Creemos que éste aumentaría horrendamente y que la carne de perro llegaría a ser más popular si se hace legal. Muchos más millones de perros serían matados y comidos cada año, y esto sería un revés importante en el intento de considerar a los perros como animales de compañía".

KAPS, IAKA, Animals Asia Foundation e IFAW, éste último un importante proveedor de fondos para todos, argumentan que establecer un estado especial para perros, gatos y otros animales de compañía, es un requisito previo esencial para construir una ética de bondad a través de Asia. Su creencia toma como ejemplo el crecimiento de los movimientos humanitarios británicos y americanos a partir de una preocupación inicial hacia los caballos y perros, para más adelante abogar por los gatos y, en grado menor, por otros animales.

Hay oportunidad para otros enfoques que puedan apelar a diversos sectores públicos de Corea del Sur. Una perspectiva amplia de los derechos animales puede atraer a la juventud. Y, como Kyenan Kum precisa, Corea del Sur fue en gran parte una nación de budistas vegetarianos antes de la dinastía Yi, en 1392. Cerca del 47% de todos los coreanos del sur son todavía budistas Mahayana, que comen carne, pero a los que se podría recordar que el vegetarianismo es realmente la más vieja y más pura tradición budista.

Nueva esperanza

El optimismo es nuevo entre los defensores de animales coreanos.

"Tristemente" dijo Kyenan Kum, "incluso a la gente joven que está interesada en animales no le es fácil implicarse en cuestiones del bienestar animal porque sus padres les prohíben incorporarse a una profesión o afición tan indigna e inadecuada".

Kyenan Kum, de 54 años de edad, y Sunnan Kum, de 57, han perseverado, pero a expensas de un alto costo personal. Kyenan, artista, no ha producido ningún trabajo artístico desde 1988, cuando se hizo representante de IFAW.

Mientras que Kyenan ha atraído la atención mundial sobre la difícil situación de los animales de Corea del Sur, Sunnan convirtió su hogar en el primer refugio animal de KAPS, mudándose a un apartamento, a dos calles de distancia, de modo que los animales pudieran tener más espacio. Esta propiedad es ahora el refugio KAPS para gatos, patos, conejos y perros mapaches.

Más adelante Sunnan arrendó los dos pisos superiores del edificio donde ella y su marido operan una pequeña farmacia y convirtió ese espacio en oficina de KAPS, clínica de neutralización, espacio de cuarentena y perrera.

Eventualmente, la necesidad de un lugar seguro para la rehabilitación de pájaros dañados hizo que Sunnan convirtiera gran parte de su apartamento también en un espacio para el refugio animal.

La hija de Sunnan, Sueyoun Cho, una animadora profesional de vídeos, ha estado implicada con KAPS durante toda su vida.

"No es fácil", dijo Sueyoun Cho a ANIMAL PEOPLE. "Casi una vez al día oigo: 'vamos tener un perro', 'consigamos diez perros para esta fiesta', 'los gatos son buenos curativos para los huesos', etc.".

Choi Hui-bok, de 23 años de edad, de Pusan, fue menos hábil para soportar la tensión de ser diferente en su preocupación por los animales. Ella intentó en varias ocasiones disuadir a su marido, Chungkin Hae-soo, de comer carne de perro. Cuando él persistió, ella se ahorcó el 11 de abril de 1995, aproximadamente de la misma manera en que los carniceros cuelgan a los perros.

Puede ser que ella haya visto una esperanza con el ejemplo del productor de videos coreano-norteamericano Danny Seo, de 24 años de edad, que a principios del 2001 visitó Corea del Sur en viajes de negocios, y fue huésped de Samsung, que pagó $100,000 por sus servicios. Seo donó inmediatamente $20.000 a KAPS, como la tercera parte del coste de un santuario rural, a medio camino entre Seúl y Daegu.

Seo había sido fundador del grupo ambiental de acción por la tierra, Earth 2000, en 1989, a la edad de 12 años, grupo que alcanzó los 26,000 miembros. Seo aprecia la dificultad de iniciar una causa y de construir una organización.

Pero la donación de Seo, en sí misma, no fue la que generó un cambio importante en la opinión de los coreanos acerca de los animales, sino en la enorme y favorable atención que atrajo su donación en el conservador Korea Times.

Historia y cultura

Kyenan Kum precisó: "los funcionarios coreanos argumentan que la campaña contra el consumo de carne de perro y gato es simplemente una tentativa disfrazada para arrebatar a los coreanos su 'patrimonio cultural'.. Nunca mencionan que muchos individuos que apoyan la causa, incluyendo Sunnan, yo misma y el Dr. Sang Ook, fundador del Anti Dog-Meat Headquarters, somos coreanos. Además, somos coreanos quienes refutamos la pretensión de que el consumo de carne de perro y gato es una tradición cultural de muchos años".

Las hermanasKum y Yoo afirman que hasta los últimos 40 años, la mayoría de los coreanos comieron perros y gatos solamente en épocas de dificultad extrema.

La historia indica que el consumo de carne de perro y gato llegó a Corea desde zonas fronterizas con China, y fue establecida por sucesiones de invasores y conquistadores. En gran medida no fue una costumbre "coreana", sino de la elite gobernante, no de las masas, y no se convirtió en un costumbre entre el coreano promedio hasta que el progreso económico hizo la cría de perros para carne económicamente factible, en los años 60 y 70

"Aún si comer carne de perro fuera un hábito cultural del país, ese hábito debía terminar. Un país cultivado no permite que su gente coma perros, comentó Brigitte Bardot, la actriz francesa devenida en activista, en una entrevista telefónica en noviembre del 2001 en una estación de radio coreana.

Fue, desafortunadamente, una exageración, porque la civilización china está entre las más antiguas de la tierra.

Los perros grandes se comen comúnmente en el nordeste de China, en zonas adyacentes a Corea, pero también, en cierto grado, se come perro a través de toda China.

Los perros pequeños de raza pura, sin embargo, son cada vez más populares en China como animales domésticos de alta estima, especialmente desde el advenimiento de la familia de un solo hijo, que ha dejado un espacio vacío en hogares y corazones.

El China Daily, periódico oficial del gobierno, estima que 14 millones de residentes de Beijing poseen legalmente cerca de 100,000 perros como animales domésticos –pero el costo de obtener la licencia para tener un perro por primera vez sobrepasa la mitad del salario promedio anual en Beijing, y está por encima del 20% del salario promedio anual medio por cada año posterior. Hay límites terminantes para el tamaño. Los perros pueden ser caminados al aire libre solamente en la noche. Los perros que se encuentren sueltos o si los dueños no llevan el permiso con ellos, son confiscados o matados.

Cada cierto numero de años se hacen requisas de casa en casa en busca de perros mantenidos ilegalmente en ciudades chinas importantes, desde que los comunistas tomaron el poder en 1949 e hicieron una prioridad superior el exterminar cada animal que se veía como un competidor de los campesinos para el alimento. Aunque la supresión del consumo de carne de perro no fue una meta comunista, las purgas de perros tuvieron el efecto de suprimir esa costumbre en muchas partes de China hacia la mitad del siglo pasado. Se cree que el número total de perros comidos en China actualmente es comparable con el de Corea del Sur –pero la población china es 30 veces mayor..

Casos norteamericanos

ANIMAL PEOPLE tiene informes recientes sobre el consumo de carne de perro y gateo en los Estados Unidos, Canadá, México, Asia sudoriental y partes de África.

La mayoría de los informes implican a inmigrantes chinos recientes; residentes de algunas de las partes más pobres y desvastadas por la guerra de África; dueños de restaurantes o carniceros que pasan ilegalmente carne de perro o gato como si fuera otra, o miembros remanentes de algunas tribus norteamericanas nativas "comedoras de perros", que al parecer eran consideradas pobres y atrasadas por las tribus comedoras de bisontes y alces, incluso antes de que europeos trajeron sus propias costumbres de considerar la carne del perro como tabú.. Los aztecas que encontró el conquistador español Hernán Cortés en 1519, eran los únicos comedores de perros en América que se conoce formaron un imperio. La costumbre de comer perros persiste en algunos de sus descendientes aislados.

Lo medios de prensa norteamericanos y canadienses han alegado en varias ocasiones, durante el año 2001, que entre inmigrantes asiáticos recientes ha crecido el comercio de carne de perro y gato –pero en una "exposición", en febrero del 2001, el Lower Mainland Post, semanario del área de Vancuver, no ofreció ningún ejemplo específico.

El rumor de que un prominente chef chino-norteamericano quiso iniciar una cadena de restaurantes de carne de perro, resultó provenir de la edición de noticias de septiembre 11 del Weekly World News, un tabloide conocido por su gusto hacia las bromas extrañas..

Una residente de California del sur llamada Rudy Allen, envió a ANIMAL PEOPLE una larga carta y un folleto que detallaba los esfuerzos que había hecho para terminar con el negocio de un coreano-americano, presunto vendedor de carne de perro en el área de Los Ángeles. Algunas de las acusaciones habían sido presentadas en la televisión local, pero ninguna había resultado en convicción o procesamiento legal debido a carencia de pruebas.

La acusación pública más reciente de algún tráfico significativo de carne de perro en Estados Unidos fue la difusión del reportero Polly Kreisman, de WPIX-TV, de la ciudad de Nueva York, el 19-20 de noviembre del 2001. Kreisman afirmó que su historia era el resultado de seis meses de investigación por la Humane Society de los Estados Unidos, y pretendió haber sorprendido a un distribuidor coreano-americano de carne de perro que vivía cerca de Wurtsboro, Nueva York, en el acto de vender el caparazón de un perro, al que había puesto la etiqueta de ciervo. Pero los investigadores aparentemente habían pagado al distribuidor acusado de matar al perro, creando de tal modo un comercio más bien que documentando uno que ya existía..

Fuentes locales independientes dijeron a ANIMAL PEOPLE que el individuo acusado tuvo durante años los mismos dos perros en su patio, más algunos pollos; y tenía algunos viejos remolcadores que hubiera podido utilizar para casi cualquier cosa, pero que también pudo haber contenido chatarra; aunque fue culpado por los vecinos de la desaparición de perros en un área donde también había coyotes.

Un vídeo que pretendía algo similar, lanzado por Chris de Rose, fundador de Last Chance for Animals (Ultima Oportunidad para los Animales), dio lugar a un proceso legal en 1993 contra Erwin Stebane, un antiguo distribuidor de perros de Wisconsin, pero los cargos fueron desestimados cuando el juez supo que Rose había pagado a sus principales testigos, un par de asiáticos-americanos, para que le pagaran a Stebane por matar a un perro para ellos. El USDA estaba a punto de presentar cargos separados debido a mal mantenimiento de libros de registros, lo que puso a Stebane permanentemente fuera del negocio de perros..

En un caso aislado, pero que recibió mucha publicidad en Estados Unidos, un hombre que se cree era un camboyano de 38 años de edad, que no hablaba inglés, pero que le dijo a la policía que su nombre era Ket Ket, fue arrestado el 11 de noviembre del 2001 acusado de matar e intentar asar un perro en un lote vacío en Camden, New Jersey. Tabién Youkhana Moshi, de 21 años de edad, de Etobicoke, Ontario, el 30 de noviembre del 2001, fue encontrado culpable de cinco de diez cargos criminales contra él, dos de los cuales eran por golpear severamente a un viejo Pomeranian, de 12 años de edad, y por dejar en su cuerpo la quemadura de una parrilla calentada por propano. Una muchacha de17 años de edad, que fue dueña del Pomeranian durante siete años, fue convicta por crueldad el pasado mes de noviembre por complicidad con la muerte..

En otras partes

Los archivos de ANIMAL PEOPLE indican que a veces se come perros y gatos en partes de Camboya, China, Fiji, Indonesia, Japón, Laos, Filipinas, la parte asiática de la antigua Unión Soviética, Taiwán, Tailandia y Vietnam –pero casi exclusivamente por miembros de una minoría étnica china, o por grupos indígenas distantes..

Los budistas tibetanos y tailandeses desaprueban especialmente el consumo de carne de perro y gato, porque creen que poseen almas humanas reencarnadas. Restablecidos en el Tíbet como parte del esfuerzo en curso del gobierno de Beijing de derribar la influencia budista, los inmigrantes chinos son acusados ocasionalmente de ultraje deliberado, cual es matar perros en las calles de Lhasa. El consumo de perros entre refugiados de Cambodia, Laos y Vietnam exacerba además la tensión étnica en el norte de Tailandia. El inicio de las exportaciones de carne de perro durante los años centrales de la década de 1990 extendió la suspicacia de que el comercio es alimentado mediante el hurto de animales domésticos..

El consumo de carne de perro, pero al parecer no de gato, es conocido y quizás común en Angola, Camerún, el Congo, Lagos y Nigeria, pero se asocia a un estado socioeconómico bajo.

El consumo de carne de gato se practica, sin embargo, en una zona costera del Perú, antiguo enclave de esclavos de ascendencia africana, quienes celebran anualmente un festival étnico de cocina de gato. El acontecimiento tiene, según se informa por los cazadores de emociones, un sabor comparable a los "Festivales de Ostra de las Montañas Rocosas", llevados a cabo en el oeste norteamericano, cuyos participantes consumen testículos de toro y grandes cantidades de cerveza.

El consumo de perros ha sido ocasionalmente informado desde Cuba, y de gato en Argentina, pero solamente durante escaceses agudas de alimento. Una exposición en la TV, en 1996, de comedores de gatos en tugurios argentinos, trajo una protesta inmediata en favor de una reforma social.

Excepto en Corea y China, el número de perros y gatos comidos parece ser relativamente bajo. David Derbyshire del Daily Mail, indicó que en 1996 la cantidad para Filipinas fue de cerca de 26,000 al año. El consumo de perros fue prohibido en Manila en 1982, y a nivel nacional en 1998, como resultado de las campañas de IFAW, con excepción de los perros matados y comidos como parte de rituales indígenas.. Sin embargo, la práctica rutinaria de consumo de carne de perro persiste en tugurios étnicos chinos, polinesios y en siete provincias norteñas montañosas dominadas por la tribu Igorot.

Recientemente se han presentado planes en diversas partes de Asia para regular, más bien que para suprimir, la matanza de perros y gatos para consumo –a menudo después que tales prácticas se expandieron hacia nuevas localidades.. En Nanjing, China, por ejemplo, hubo un alboroto en enero de 1994, después que un carnicero de perros establecido desde hacía mucho tiempo, comenzara a vender también gatos.

Pero el Departamento de Agricultura e Industrias Pesqueras de Hong Kong rechazó el concepto de permitir la matanza de perros y gato tan recientemente como el 26 de enero de 1999, cuando un representante escribió a Jill Robinson de Animals Asia: "no vemos manera alguna de que usted puede matar los perros para alimento una manera humanitaria.. Esto incluye tanto la manera como se mata a los animales como los arreglos previos.. Los perros estarían bajo tensiones muy altas en una situación como las que habría en un matadero. Hay estándares internacionalmente aceptados para la matanza de ganado que reduce al mínimo la tensión en los animales. Para los perros no hay tales estándares. No hay manera que usted puede matar a un perro humanitariamente".

Aunque la carta no mencionaba específicamente a los gatos, en Hong Kong hay una población visiblemente grande de gatos en balcones, azoteas y callejones, mantenida por diez mil alimentadores ocasionales, además de por más de 500 participantes en varios programas de crecimiento rápido de neutralización y rescate. Los gatos no se han consumido abiertamente en Hong Kong por varias generaciones. Chris Hanselman, director ejecutivo del SPCA de Hong Kong y William Fan, fundador del Slavtion Army for Cats, entre otros, dudan que alguien trate de reintroducir el consumo de carne de gato, por el poco favor que encontraría en la comunidad. – Merritt Clifton

[La International Aid to Korean Animals y la Korean Animal Protection Society puede ser contactada en www.koreananimals.org. La Asian Animal Protection Network está en www.aapn.org; y la Animals Asia Foundation en www.animalsasia.org.]

– Kim Bartlett, editora del sitio Web www.animalpeoplenews.org del periódico ANIMAL PEOPLE. Dirección postal: P.O. Box 960, Clinton Wa 98236 E.E.U.U.