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De ANIMAL PEOPLE, octubre 2002

La esterilización y vacunación de perros y gatos callejeros debe realizarse en un 70% o suspenderse.

WEST PALM BEACH, Florida; BANGKOK, Thailand-- Mordida por un gato rabioso el 22 de julio en Ocean Reef Park, Singer Island, Florida, la cuidadora de una colonia de gatos callejeros, Judy Solomon, luchó durante semanas para salvar sus gatos mediante una demanda legal, pero perdió el último asalto el 8 de agosto, cuando el juez Jorge Labarga, del condado Palm Beach dictaminó que ella no podía ser considerada dueña legal de los gatos, y que "existe interés público en capturar, examinar y eliminar los animales en caso de necesidad".

Bien interpretados los hechos, Solomon había incurrido en muchos errores básicos, comenzando en no poder identificar exactamente el número de gatos con los que trataba. Ella atestiguó que había reducido la población desde cerca de treinta y seis a únicamente cinco –pero había realmente 16 gatos en la vecindad. No sabiendo cuántos gatos eran, no pudo consiguió que todos fueran vacunados contra la rabia. Ella mantuvo la colonia en un lugar público próximo a un hábitat protegido de la fauna, circunstancia controversial incluso sin que hubiera habido ningún brote de rabia.

En resumen, Solomon creó sin quererlo un argumento a favor de aquellos que exponen que esterilizar y vacunar perros y gatos callejeros es costoso, peligroso e inútil. Después que la mordieran, los funcionarios del control animal del condado Palm Beach intentaron capturar los gatos hasta que uno de ellos también fue mordido. El condado entonces llamó a USDA Wildlife Services para que terminara el trabajo

La ciudad de Palm Beach aprovechó la oportunidad para hacer cumplir un decreto que dice que les está prohibido a los funcionarios alimentar, esterilizar y vacunar gatos callejeros. El Concejo fr Palm Beach votó unánimemente para comprar 20 trampas que permitieran al departamento de control animal eliminar la colonia local de 32 gatos callejeros que Catherine Bradley, fundadora de la Palm Beach Cat Rescue and Humane Society había supervisado e intentado controlar durante cerca de 15 años.

"Nosotros no establecemos colonias, son los gatos los que las forman", intentó explicar Bradley.

El jefe de la policía, Michael Reiter, estimó que existían tanto como 1,400 gatos callejeros Singer Island, dudando que pudieran ser completamente exterminados.

Una situación paralela se desarrollaba en Bangkok, Tailandia, donde "las autoridades, que admiten la esterilización, no están trabajando", según escribío el 36 de agosto en el South China Morning Post.

"Hemos reasignado el dinero porque nuestro plan para esterilizar perros callejeros no ha podido alcanzar sus metas", dijo Krit Hinzanras, doctor en medicina y director del departamento de salud de Bangkok.

"En lugar de esterilizar 30,000 perros, como se planeaba tener para finales de septiembre, solamente se han esterilizado 5,200 el primero de junio", explicó England. "Los funcionarios de la ciudad encontraron difícil el capturar a los perros, y no habían suficientes veterinarios disponibles para realizar la cirugía".

El programa de Bangkok comenzó en mayo. Se suponía que todos los 120,000 perros callejeros estimados en la ciudad tuvieran microchipps, fueran vacunados y esterilizados en el plazo de un año por los 23 veterinarios de la ciudad de Bangkok, además de 39 veterinarios más contratados para la campaña. Pero muchas de las nuevas plazas quedaron vacantes.

Ahora, Hunranras dice a England que la recompensa por la captura de cada perro ha subido desde 19¢ por animal hasta 50¢, y que serán construidas perreras para en cerrar a los perros capturados, en lugar de esterilizarlos y devolverlos a los puntos donde fueron capturados.

Estando ya encerrados cerca de 600 perros callejeros en los refugios de la ciudad, Hunranras anticipa capturar tanto como 12,000.

Retirar esa cantidad de perros del hábitat pondrá más basura y ratas muertas a disposición de los que escapen a la captura. Estos perros evasivos podrán criar más rápidamente a sus cachorros para sustituir a los perros capturados. Y pronto habrá otra vez tantos perros como siempre en las calles, además que habrá que alimentar, matar, o dejar morir de hambre, peleas y enfermedades a los ya capturados, porque Tailandia es una nación budista con fuertes escrúpulos para matar directamente a los perros, como ha sido, y todavía es la norma de las perreras taiwanesas durante décadas.

La Ley de la protección animal, adoptada por Taiwán en 1988, se suponía que pusiera fin a la práctica de matar perros por negligencia pasiva, pero no lo hizo. El vice secretario general Chi Shu-Ying, de la Life Conservationist Association, y Wu Hung, presidente de Environment and Animal Society, levantaron cargos en marzo de 2002, después de encontrar a perros hambrientos canibaleando los ya muertos en las perreras de Chian Township, en el condado de Hualien.

La perrera fue multada y despedidos dos miembros de su personal, reportó Sandy Huang, del Taipei Times, pero una organización llamada World Alliance for Stray Animals demandó de todas maneras a la Oficina de agricultura para el control epidémico y cuarentena del Concejo de Taiwán, por no haber hecho cumplir la ley de la protección animal

¿Por qué el 70%?

La esterilización y la vacunación de los perros y gatos callejeros pueden reducir con eficacia absoluta la población animal sin hogar y casi suprimir la rabia. El número de los gatos callejeros matados en los refugios de animales de los Estados Unidos ha declinado en dos tercios desde que se hizo popular hace 10 años el procedimiento de esterilizar y devolver a su hábitat. Y a pesar del fiasco de Singer Island, se detectan muy raramente gatos callejeros con rabia –pero se obtienen buenos resultados solamente si el trabajo se hace a escala una adecuada.

La esterilización y vacunación del 70% de los gatos callejeros es la norma mínima para el éxito. Pero no hay una calificación "aceptable" por debajo de ese porciento. La calificación es excelente para el 70% porque en ese caso la probabilidad de que los animales encuentren a los capaces de reproducirse e infectarse alcanza un nivel despreciable.

Un proyecto de esterilización y vacunación de menos del 70% llevará a la frustración y a alegaciones de fraude por parte de los críticos. Los políticos impacientes reinstituirán entonces las campañas de matanzas, aunque éstas no hayan podido reducir la población de perros y gatos callejeros durante más de 1,000 años de esfuerzos en algunas partes del mundo. Pueden pasar muchos años antes de que llegue otra ocasión para la esterilización y vacunación –la cual no sería una buena ocasión justa si los recursos necesarios no alcanzan nuevamente para el 70% de la población animal callejera.

Para evitar enredarse en pruebas inútiles, los abogados de la esterilización de perros y gatos callejeros necesitan aprender a prometer solamente lo que pueden cumplir. Por ejemplo, la esterilización de un pequeño porcentaje de animales no traerá ninguna reducción perceptible. En vez de esto, los perros y gatos que no se han esterilizado tendrán menos competencia para alimento y techo, y podrán tener crías mayores.

Si se ha alcanzado ya la capacidad de carga del hábitat, crías mayores pueden experimentar una mortalidad más alta por depredación, hambre o enfermedad. La esterilización anual de solamente el 10% o 20% de la población puede producir a largo plazo el necesario 70%. Sin embargo, los seres humanos típicamente consideran intolerable la población de perros y gatos callejeros antes de llegar a la capacidad de carga.

Las sociedades protectoras de animales introducen a menudo programas de esterilización y vacunación a escala limitada por razones económicas. Cumplir con una realidad económica no debe confundir con la prudencia económica, porque la esterilización y la vacunación del 70% se logra más económicamente cuando se realiza de una sola vez, dentro de un solo ciclo de crianza.

Además, la demostración más eficaz puede hacerse observando los resultados de la esterilización y vacunación del 70% de la población animal de un edificio, bloque o vecindad particular. La dispersión de esfuerzos más allá de esto tendrá generalmente poco o ningún valor demostrativo, porque los resultados serán prácticamente invisibles.

"Si entramos en diferentes áreas, esterilizamos y sacamos los animales a los que no se pueda ayudar; regresamos a los seis meses y vemos la diferencia, pudiéramos decir que la destrucción [de cerca de 1,400 perros y gatos por mes] valiera la pena. Pero cuando regresamos a los seis meses y encontramos que tenemos que empezar de nuevo, se le cae a uno el alma", admitió June Woodman, presidente de Animal Welfare Society, en Western Cape, África del Sur, en una reciente edición de la revista Animal Voice.

La realidad es que visitar cada seis meses cada área que la Animal Welfare Society atiende, es una fórmula para el fracaso. Si los esfuerzos se enfocaran en una única área se pudiera crear un modelo que influyera e inspirara a otras organizaciones pequeñas.

Destrezas veterinarias

El volumen de esterilización que Bangkok precisó no debía haber sido imposible. Los 23 veterinarios que pertenecen al personal de la ciudad podrían haber alcanzado la meta veraniega de 30,000 cirugías, haciendo un promedio de 20 por día laborable por veterinario —que es la mitad que hacen los veterinarios de refugios en los Estados Unidos.

En Clinton, una ciudad de apenas 6,000 habitantes del estado de New York, la organización Spring Farm Cares asistió financieramente a 25,000 esterilizaciones de perros y gatos entre septiembre de 1999 y julio de 2002, trabajando con veterinarios en ejercicio privado dispersos a través del área rural de seis condados. Bangkok pudo haber trabajado con ese enfoque, si encontrar suficientes veterinarios era el problema.

En realidad, el impedimento más grande a que la esterilización rápida progrese en la mayor parte del mundo en estos momentos –aparte de dificultad de acceder a los inmuno-contraceptivos y a los quimo-esterilizadores inyectables que podrían eliminar la necesidad de la cirugía,que necesita de tanto tiempo– está en la carencia de destrezas para la esterilización entre los veterinarios que raramente se han entrenado de manera formal para operar animales pequeños, y no ha aprendido las técnicas de alta velocidad que ahora prevalecen en los Estados Unidos.

Jeff Young, médico veterinario que enseña cirugía de esterilización en el extranjero para Spay/USA, declaró recientemente a ANIMAL PEOPLE que él contaba con que los veterinarios ante quienes realiza las demostraciones supieran que una incisión para esterilizar debe ser muy pequeña, para prevenir infección y promover una cura más rápida. Tampoco sabían utilizar un gancho de esterilizar, y muchos no conocían los principios básicos para mantener condiciones antisépticas. Típicamente, Young comprendió que entrenaba a veterinarios que aprendieron sólo para la agricultura comercial. Muchos de ellos raramente habían hecho prácticas de cirugía interna, así como tampoco habían tratado habitualmente a perros y gatos.

Eso no significa que son necesariamente malos veterinarios, dijo Young, pero significa que deben estar dispuestos a aprender nuevas destrezas para alcanzar una velocidad aceptable, así como la seguridad requerida en un especialista de esterilización.

Más allá de la carencia de veterinarios con destreza en esterilización, las naciones subdesarrolladas también carecen, típicamente, de técnicos veterinarios. Un buen equipo de esos técnicos puede hacer todo el trabajo de preparación en cada perro o gato que deba ser esterilizado, y puede incluso suturar las incisiones después de cada cirugía, liberando a los veterinarios para que puedan hacer más esterilizaciones.

Algunas naciones, sin embargo, todavía no tienen virtualmente ningún programa de enseñanza de técnicos veterinarios, mientras otros tienen solamente programas de enseñanza informales en los cuales cada veterinario entrena a sus propios ayudantes, mientras que nadie entrena a técnicos disponibles para ser contratados.

Young abrirá pronto una clínica en Eslovaquia que ha costeado con sus propios fondos. Su idea es enseñar haciendo. Él escogió Eslovaquia en parte porque es fácilmente accesible a muchas partes de Europa del Este, algo ideal para una instalación de entrenamiento.

Revacunación

En teoría, una campaña global agresiva de vacunación usando vacunas inyectables y orales podría suprimir completamente la rabia canina, eliminando esa preocupación incluso antes de que la esterilización consiga tener completamente controlada la población callejera.

En realidad, el progreso de la vacunación de perros callejeros en muchos lugares del mundo se dificultada por la necesidad percibida de revacunación de perros a intervalos frecuentes para mantener la inmunidad contra la rabia –lo que divierte personal y equipo en un ciclo interminable de recapturar los perros que se han tratado ya, en lugar de capturar solamente a los que todavía no se han vacunado.

El protocolo ABC indio, por ejemplo, requiere la revacunación cada 11 meses, presumiendo que las vacunas obsoletas fabricadas localmente pueden ser utilizadas, y que pueden perder potencia debido a una refrigeración inadecuada.

Esos problemas ocurren, pero es más eficaz, en términos de prevenir la rabia, y mucho menos costoso a largo plazo, que el programa ABC compre un refrigerador confiable, de empleo veterinario, con fuente de energía de reserva, y utilice vacunas de calidad que duren tres años, en lugar de malgastar recursos antes de hacer una revacunación antes de que haya sido completada la tarea del 70% de esterilización y vacunación. Una vez que se alcance el objetivo del 70%, que debe lograrse antes de tres años en la mayoría de los lugares si se dirigen bien los esfuerzos, puede procederse a la revacunación. Sin embargo, como la esperanza de vida de un perro callejero es cerca de tres años, relativamente pocos perros tendrán que ser recapturados cada año si se realiza el trabajo en ciclos de tres años. Además, aún si los perros vacunados en el primer año de un ciclo de tres años pierden su inmunidad a la rabia antes del tercer año, dos tercios de los perros que se vacunan en el segundo y tercer año mantendrán el nivel de vacunación por encima de un 70%, suficiente para impedir un brote de rabia.

Moscú lo consigue

Más allá de la escasez de personal veterinario experto y de la cuestión de la revacunación, los programas ABC indios son a menudo limitados por el juego político. La responsabilidad de esterilizar a perros callejeros tiende a ser dividida en la mayoría de las ciudades importantes entre las sociedades humanitarias no lucrativas, que trabajan típicamente con mayor eficacia, y las agencias estatales, que generalmente no alcanzan sus objetivos.

A fines de agosto de 2002, el programa ABC de Nueva Deli esterilizaba, según se informa, apenas 1,200 perros por año. Jeff Young ha esterilizado a menudo más perros por sí mismo en apenas seis semanas. Se supo que en la ciudad de Pune los capturadotes de perros no habían entregado ningún perro a la clínica local del ABC en más de un año. Una organización llamada Stray Dog Free Bangalore demandó a la ciudad de Bangalore, intentando detener el financiamiento público para el programa ABC, en favor de reasumir la matanza de perros en grandes cantidades.

Pero la India tiene por lo menos programas ABC. También a fines de agosto de 2002, Mario Arriola, de Zamboanga, en las Filipinas, construyó un compartimiento de gas para matar perros con el humo de escape del motor de cualquier auto, y anunció su intención de matar por lo menos a 10,000 perros callejeros con él. Su personal había capturado, según se informa, cerca de 100 perros desde que un perro rabioso mordió a 17 residentes de Zamboanga el 23 de abril, produciendo un pánico regional.

La policía de Semporna, Malasia, mató por disparos a 200 de los 700 perros que se cree había sueltos en la vecindad donde vivía Mohd Nasran, de 6 años de edad, muerto y parcialmente comido el 18 de agosto por dos perros.

En Sibu, Malasia, El presidente de la comisión permanente de salud pública, el doctor en medicina Yiu Sie Ming, declaró al Sarawak Tribune que, "a pesar de todos nuestros esfuerzos por conseguir librarnos de los perros, su número parece crecer. Se estima que ahora hay más de 10,000 perros callejeros aquí".

La necesidad de introducir la esterilización y vacunación en grandes cantidades pudo haber parecido obvia, pero Ming prometió solamente intentar aumentar la matanza, recientemente en un índice de cerca de 70 perros por mes.

La misma lección fue ignorada en Armenia, donde cazadores voluntarios mataron 4,000 perros callejeros durante el 2001, y continuaran matando una cantidad similar durante los primeros cinco meses de 2002.

A pesar de la futilidad de intentar reducir la población de perros y gatos callejeros mediante matanzas, la solución letal sigue siendo popular porque produce resultados visibles inmediatos que calman temporalmente la preocupación pública, y aparentemente cuesta poco, a pesar de que a largo plazo es más costosa que la esterilización y la vacunación y –a menudo– puede ser realizada bajo auspicios.

Pero parece haber buenas noticias desde Moscú, donde la recientemente designada jefa de control animal, Tatiana N. Pavlova, a mediados de 2001 substituyó la fórmula de capturar y matar por la de esterilización y vacunación.

"Hace varios años algunos biólogos observaron que en Moscú los depósitos de basura y las estaciones del metro ayudaban a mantener una población estable de cerca de 25,000 perros callejeros", escribió Douglas Birch, del Baltimore Sun Journal en marzo de 2002". Estos perros ocupan un nicho ecológico en la capital de Rusia. Matarlos no hace ninguna diferencia. Extermine un perro, dicen los biólogos, y otro tomará su lugar. Pero substituya hembras fértiles por hembras estériles, y la población declinará gradualmente".

Pavlova dijo a Birch que ella continuará teniendo problemas con los subcontratistas privados de control animal, que envían facturas a la ciudad por esterilizaciones no realizadas, y en su lugar matan a los perros que capturan.

Pero Birch indicó que Pavlova, durante mucho tiempo una prominente figura protectora de los animales, parece haber hecho pivotar la opinión pública firmemente hacia su lado.

-- Merritt Clifton